No hablamos de espíritus endemoniados
ni de destripadores del pasado, lo que atemoriza hoy es la indiferencia, la
pasividad, la tolerancia que hemos desarrollado. Asusta el desvirtuado concepto
de libertad que amenaza con esclavizarnos, pero asusta aún más que haya alguien
dispuesto a hacerlo antes de que nosotros mismos lo consigamos. Aterra pensar
que la única solución se encuentra en la violencia, que solo las armas nos
concederán la auténtica revolución que nos liberte de las garras armadas de
unos captores demasiado semejantes a los nuevos héroes. Espantan el
conformismo, la justificación y, ante todo, el sometimiento. Horripilan además
la mentira, la doble vida, la impunidad. Pero si algo hace estremecerse, son
los ojos inocentes que claman justicia antes de cubrirse con su propia sangre.
Las bocas que nunca más volverán a abrirse. Las mordazas que silencian las
conciencias. Las gargantas ahogadas en un mar de amenazas fundadas. La muerte made in el mundo.
viernes, 27 de julio de 2012
Defina miedo
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