El tiempo sin pisar sus baldosas
me había hecho olvidar la atmósfera que, siempre en el mejor sentido de la
palabra, aquella estancia desprende. Las circunstancias han obligado a espaciar
demasiado las visitas que la lejanía hacían de por sí bastante poco habituales.
Pero la sensación permanece intacta, cualquiera diría que no ha abandonado sus
platos y luces desde la última vez, y metafóricamente hablando podemos decir
que no los ha abandonado, pues ha hecho de ellos el centro en torno al que
girar. Al igual que la ilustración a la que consagra sus estudios y que
comienza a adornar las mesas con alguna que otra producción impresa. “Has
tenido éxito, mi más sincera enhorabuena” es todo lo que tu mente acierta a
conjugar, pero él no te deja pronunciarlo, porque para entonces ya se habrá
interesado por ti, obligándote a responderle con total confianza, esquivando la
desgastada fórmula del “bien ¿y tú?”. Y después tampoco podrás felicitarlo,
porque adormecerá tu cerebro con algún tema de esos en los que la música cobra
relieve y parece invitarte a dejarte llevar por ella. Desde sus tecnicismos te
informa de que aquello es por los graves, que nuestro oído no sabe captarlos, que
aquí sí es el hábito (como costumbre) la que hace al monje, o al pinchadiscos…
Y no entiendes lo que te está diciendo, tan solo descifras las palabras y te
centras en intentar disfrutar de los sonidos que se insertan por tu oído como
lo hace él. Para entonces ya los parabienes han quedado suspendidos, ha logrado
una vez más embriagarte con sus juegos de agudos y graves, ha logrado, como
siempre, que tu estancia en su laboratorio sea de contemplación extasiada de
las elevadas tallas que moldea con la aguja.
Como siempre, renacen en ti las
promesas, arraigadas en la energía que las confiere admirar cómo su sueño se ha
hecho realidad. Nada sorprendente, nunca le faltaron decisión ni fuerzas para
entregarse a completar sus objetivos cuanto antes y no dejar que el mundo lo
viese servido con guarnición. Invirtió los papeles y paladeó el mundo, este
verano, en concreto, Alemania.
Tienes toda mi admiración y mi
enhorabuena. Por tu trabajo y por tu constancia, por tus éxitos y por la
confianza que te ha llevado hasta ellos, por tus proyectos y por la madurez que
te conducirá hasta ellos.
